Nota de ejemplo (borrador). Reemplazar por contenido real antes de publicar.
En la psicología de Jung, la sombra no es lo “malo” que hay en nosotros, sino todo aquello que hemos dejado fuera de la imagen que tenemos de nosotros mismos: enojos, deseos, capacidades, incluso talentos que no supimos cómo habitar.
No desaparece por ignorarla. Suele volver de formas indirectas —en lo que nos irrita del otro, en lo que se repite sin que lo elijamos— hasta que le damos un lugar.
Integrar la sombra no es actuarla ni justificarla. Es reconocerla, escucharla y devolverle un sitio en el conjunto de quienes somos. Ese reconocimiento, casi siempre, afloja algo.